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UN PORCENTAJE DE DIFERENCIA E-mail
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Written by Heidy Juárez Machado   

  

"UN PORCENTAJE DE DIFERENCIA"

  

COLUMNA | COSMOGONÍA FEMENINA

 

 
 
 
 
 
La verdadera diferencia entre un lugar donde se respeta la ley uno en el que no es el riesgo en el que viven sus ciudadanos. Las vidas humanas.
 
Felipe Calderón participó en el VIII Encuentro Padres e hijos de empresarios de América Latina y en algún momento de su discurso hizo referencia al desarrollo sustentable como el elemento que ha tomado su gobierno como premisa para el país, especialmente dentro del Plan Nacional de Desarrollo. Explicó que se ha dividido el tema en cinco grandes ejes: Estado de Derecho y Seguridad Pública; Economía Competitiva y Generadora de Empleo; Igualdad de Oportunidades;  Sustentabilidad Ambiental; y Democracia Efectiva y Política Internacional Responsable. 
 
Al desarrollar ya en específico cómo se está actuando en cada eje, dijo que en lo que se refiere a Estado de Derecho y Seguridad Pública, “hemos asumido un firme compromiso, no de palabra, sino de obra, para que en México se respete cabalmente la ley, para que el nuestro sea, verdaderamente, un país de leyes, porque sabemos que una de las diferencias medulares en el desarrollo de las naciones estriba en aquellas que son capaces de hacer respetar su ley y aquellas que no lo son. Y algunos estudios, por ejemplo, como el de Robert Barro y otros, demuestran que la diferencia en un país donde se respeta la ley, respecto a otro donde no se respeta, puede ser hasta de dos por ciento del Producto Interno Bruto por año, en términos de crecimiento”.
 
Lo escuchaba en el radio y claro, entendía el concepto, quizá porque es un tema que me interesa, del que he leído y del cual he seguido algunos indicadores, pero aún así lo que no entendía es cómo en este momento en particular que vive el país y precisamente en ese lugar entre los empresarios de América Latina el presidente de México elevara tan interesante y responsable dato numérico a rango de referencia aspiracional. 
 
Mientras miraba al horizonte, pues el radio era el de mi auto, pensaba en qué le diría al presidente si pudiera hacerlo, si lo tuviera frente a mí: Sr. Presidente, respetuosamente me permito comentarle que entiendo que el dos por ciento del PIB en términos de crecimiento es una cifra que nos permite coincidir, que nos permite entender desde los números todo lo que puede cambiar o no un país.   
 
Pero no sé si vale la pena decir o dar a entender que el 2% es lo que aspira su gobierno a mejorar o que trabajan por promover que respetemos la ley hasta alcanzar ese porcentaje del PIB que en términos de crecimiento hace la diferencia. ¿Será que tan respetable estudio “de Robert Barro y otros” hizo que se le olvidaran las muertas de Juárez? ¿Será que olvidó que hace apenas “horas” fue asesinado un candidato del PAN en Tamaulipas? ¿No recuerda que existen estudios que indican que en México cuatro mujeres mueren al día por violencia intrafamiliar o violencia de género? ¿O los secuestros que viven miles de mexicanos? ¿Y las extorsiones que viven los empresarios?  Señor presidente: no es el dos por ciento, ni el cinco ni el diez.   
 
La verdadera diferencia entre un lugar donde se respeta la ley uno en el que no es el riesgo en el que viven sus ciudadanos. Las vidas humanas.  Sus famosos daños colaterales, el cinismo con el que también a usted y a los suyos lo afectan porque cada vez los criminales son más osados, más cínicos.  La diferencia entre un país en el que se respeta la ley y uno en el que no es que en el segundo la vida vale menos cada día, porque a los criminales ya no les importa matar, porque matan a un hombre con su hijo porque secuestran y tiran al secuestrado muerto a una barranca a sabiendas de que los familiares ya pagaron el rescate. 
 
Y a veces no son las vidas que se pierden, sino las vidas que cambian: los accidentados, los encarcelados, los suicidios.  Uno no respeta la ley y a otro le cambia la vida. La vida. 
 
El papel aguanta todo.  El Plan Nacional de Desarrollo podrá decir las mil y un soluciones, pero el problema es que muchos ciudadanos de entre los que no son candidatos o diputados o potentados, están cada vez más tentados a no respetar la ley ante las pocas posibilidades de desarrollo que se vislumbran. 
 
Y no crea que lo hago responsable, no es “culpa” o “deber” solamente de usted y de su gobierno.  Como ha dicho y ha dicho bien una mujer que desde mi perspectiva y muy humilde opinión usted no ha valorado, Xóchitl Gálvez, no es solamente papá-gobierno el que tiene cambiar las cosas, somos los ciudadanos los que tenemos que activarnos.   
 
Ahí es donde puede entrar su plan, activando por ejemplo, células de trabajo en la calle, donde logre que los ciudadanos se unan, que respondan a las iniciativas, que asuman su responsabilidad, nuestra responsabilidad.   
 
Ahí sí, si usted quiere ver un dos por ciento de crecimiento que sea cuando orgulloso pueda decir que gracias a que en su administración despertamos los ciudadanos los porcentajes de lo que usted quiera hicieron la diferencia, mientras tanto no nos deje solamente en el plano de las referencias y los porcentajes.  
 
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